22 may 2013

AZNAR... Y OTROS

Es el tema del día: la entrevista que ayer le hicieron en la tele a Aznar. Como cuando hace tres años comenté la que hizo Gabilondo a Felipe González, tengo que decir algo sobre esta de Antena3. Lo primero, debo confesar que, como a FG, a JMA lo tengo «atravesao», ¡vaya par de listos! Cualquier día los vemos en Sálvame. Aunque tengan muchos fans (también Mourinho) a mí no me gustan ni un poco (tampoco el del paréntesis), por lo que no sé si voy a ser objetivo al hablar de Aznar.

Y, ya que he mencionado al portugués, tengo que decir que encuentro algunas similitudes entre las personalidades del entrenador (o ex) del Madrid y el expresidente del gobierno: los veo igual de soseras, de petulantes y de engreídos. También ambos tienen el defecto de atribuirse impúdicamente los éxitos que hayan podido lograr los colectivos sobre los que se ha proyectado su gestión (el Real Madrid, en el caso de Mou, y España o los españoles, en el de Aznar). Así como Mourinho habla en primera persona-singular al referirse a los triunfos de los equipos que ha entrenado («…yo gané la liga pasada…» o «… cuando gané la champions…»), como si fuera él el que marcó los goles o paró los disparos de los adversarios, Aznar se atribuye de forma directa y casi exclusiva la mejora económica que se produjo cuando gobernó («…cuando llegué al gobierno trabajaban 12 millones de españoles y cuando lo dejé trabajaban 17…», «…yo legué a mi sucesor la España más próspera que hemos conocido...»), dando a entender que él, personalmente, fue el verdadero artífice de la mejoría temporal del país durante el tiempo de su mandato; o sea, parodiando al Gran Wyoming, diría que ambos se esfuerzan en hacer ver a los demás que son los ¡putos amos! Para descojonarse.

Pero volviendo a la entrevista, lo que, para mí, fue más destacado es que Aznar, unas veces entre líneas y otras casi explícitamente, puso a caldo a su «sucesor» en el partido, Rajoy. Estará contento el gallego. Lo acuchilló (y no por la espalda) con premeditación, alevosía y nocturnidad (y además en prime time). Eso no se hace con un colegui, Josemari, máxime si es el que tú designaste para sucederte al frente del PP, y, además, es al que le chafaste la sucesión como presidente del gobierno por tus graves estupideces en los dos últimos años de tu mandato, que fueron horrorosos.

Y ahora, ya sin bigote, vuelve en plan campeón; insufrible. No quedó muy claro (al menos para mí) si entre sus intenciones en la comparecencia televisiva estaba la de decir un «¡Aquí estoy yo!, españoles de centro-derecha, dispuesto a tomar de nuevo el timón de la patria» o han sido otras sus intenciones. La verdad, me importa poco, porque creo que, si tiene alguna esperanza de gobernar de nuevo, ya se puede ir olvidando. ¡Ni de coña! 

Me llamó la atención que en una de las contestaciones dijo, más o menos, que él cumpliría o sería fiel «...con mi conciencia...». Me pregunto si cuando apoyó lo de Iraq (posiblemente la decisión más grave y de mayor alcance de su vida) lo hizo también atendiendo a lo que le decía su conciencia. Si fue así, o sea, si lo hizo a conciencia, mejor sería que en sus discursos  no nombrara tal atributo espiritual; resulta ofensivo. Más ofensivo aún sería que quien participó de forma tan evidente en el mayor crimen que el ser humano ha cometido  (al menos desde que yo tengo uso de razón) volviera a tener competencias políticas costeadas por los ciudadanos.

Aunque JMA, como antes decía, pueda tener su club de fans, está ya totalmente amortizado. Entre otras cosas, la foto de las Azores está aún muy presente y lo estará a lo largo de su vida (ya me extendí sobre esto en un reciente post). Podrá dar el coñazo, fastidiarle a Rajoy, dar esperanzas a la más rancia derecha..., pero de volver a ser el number one, nada de nada. Se te pasó el arroz, Josemari. Sigue, como dijiste en la entrevista, ganándote la vida «honradamente», trabajando para Rupert Murdoch o para quien te quiera contratar y pagar la pasta gansa que, según dicen, te pagan y déjanos tranquilitos. Hummm… ¿Por qué, al escribir esto, me habrá venido a la mente el nombre de Berlusconi…?, no sé, no sé…

Lo único que me gustó de su intervención en la entrevista fue su agria diatriba contra Prisa. Se empleó a fondo. Ahí me gustó; genio y figura hasta la sepultura. Y no es que me gustara porque se metió con la citada empresa mediática; no tengo nada contra ella, al revés. Me gustó porque, sin entrar en si tenía o no razón, creo que fue valiente; y eso siempre se agradece. Ya veremos cómo contraatacan los de Prisa; supongo que le van a zurrar de lo lindo.

Contestando a una pregunta, dijo que pasa fuera de España el 60 o 70 por ciento de su tiempo; yo creo que el amigo Ansar debería tratar de que el porcentaje ascendiera al 100; por aquí ya no tiene nada que hacer… y para tocar los güevos ya están muchos otros.
 

5 may 2013

MADRID

Prácticamente, llevo viviendo en Madrid 30 años; casi la mitad de mi vida. Por eso no es extraño que considere a Madrid casi como MI ciudad. He dicho casi porque los de Bilbao difícilmente renunciaremos a ser y sentirnos del Botxo. Así que seguiré siendo de Bilbao, por mucho tiempo que haya pacido o paciere en cualquier otro sitio, aunque este sea Madrid. Pero hecha esta innecesaria (por obvia) declaración, creo que se puede ser de Bilbao y, a la vez, querer a Madrid como lugar de uno. De esto último quiero hablar.

Antes de meterme en harina, otra obviedad: naturalmente, yo solo puedo hablar por mí, por lo que sería ridículo que pretendiera que se considerasen mis opiniones y sensaciones como algo común o general en los bilbaínos que vivimos en Madrid. En esto, como en todo, cada uno es libre de sentir y opinar; y, además, el carácter, el modo de ser, las vivencias y circunstancias de cada cual suelen ser determinantes en estas cosas. Por tanto, no generalizaré.

Y ¿por qué quiero hablar de esto? Pues simplemente porque quiero que mis amigos madrileños sepan cómo respiro en mi relación con Madrid. Más de una vez, durante mis charlas con ellos, he estado tentado de llevar la conversación hacia esta cuestión, pero nunca lo he hecho, al menos con profundidad; no me he atrevido. Posiblemente, haya sido por temor a que no me explicara bien, o a que no se me entendiera, o a que se tergiversara mi discurso. Porque entre ellos y yo hay una diferencia importante: me refiero a lo que, para lo que me ocupa, podríamos denominar «lo propio». Y eso hace que, a veces, tengamos, en lo emocional o sentimental, diferencias de criterio que dificultan el entendimiento. Si me pusiera estupendo diría que el componente social y vivencial de los genes de mis amigos madrileños es diferente del de los míos, lo cual, a su vez, comporta que sus parámetros de los activadores emocionales y sentimentales sean, también, muy distintos a los míos. En otras palabras, que no coincidimos en las sensaciones que nos ponen, nos entusiasman o nos emocionan.


Cuando más se evidencia esto es cuando vemos juntos por la tele algún partido del Real Madrid y, mientras ellos gritan ¡goooooool! y dan saltos de alegría cuando Ronaldo marca, yo me quedo casi impasible y como mucho digo, átonamente, ´gol` (incluso si lo recibe Valdés), poniendo, como dice Rosa, cara de seta y solo por aquello de que algo hay que decir. Y noto cómo me miran de reojo y, para sus adentros, dicen algo así como ¡jódete, vasquito! Y la verdad es que me jode; no por ellos (por mis amigos) sino por el Madrid. Porque no me gusta el Madrid (ni el Barça, aclaro), especialmente por lo que simboliza: el dinero y el poder. Y por eso me ponen más los goles que le meten los equipos contra los que juega, especialmente si son de los humildes que compiten en la liga española. Sé que esto no lo pueden entender ellos porque, absurdamente, creen que los demás tenemos que ser hinchas del Madrid por el simple hecho de que es un equipo poderoso, plagado de estrellas, y, sobre todo, porque vivo en Madrid. En esto último podría estar de acuerdo con ellos, por aquello de tener una consideración especial (agradecimiento) con la ciudad en la que vivo, pero ni por esas, porque si tuviera que ser de algún equipo de Madrid sería del «pupas» Atlético, cuya filosofía y trayectoria está más acorde con mi forma de pensar y, además, fue fundado por bilbaínos.

Es que no se dan cuenta de que ¡yo no puedo ser del Madrid! Que no me puedo alegrar de sus triunfos. Que la leche que mamaba de mi madre contenía una instrucción genética: el Madrid es el adversario por antonomasia del Athletic, y tú, Julito, tienes que ser del Athletic cuando seas mayor, así que al Madrid ¡ni agua! Claro, si les digo esto a mis amigos madridistas, con crudeza, cara a cara, se puede armar la gorda… y les aprecio mucho como para poner en riesgo nuestra amistad.

No lo entenderían, como no entienden que uno, como yo, que no es de Madrid, no sienta, como los que lo son, en relación con las cosas propias de Madrid (y no me refiero solo al equipo de fútbol). Me pueden gustar, las puedo admirar, incluso las puedo ensalzar, pero sin la pasión o la carga subjetiva del que contempla o juzga lo que considera, sentimentalmente, suyo. Entre los autóctonos y yo hay una diferencia clave: para ellos es `su´ Madrid y para mí es, simplemente, Madrid. Ahí estoy en desventaja (compensada porque soy de Bilbao y ellos, que podrían, no quieren serlo). Me llevan ventaja porque Madrid tiene muchas cosas buenas y bonitas como para sentirse ufano y satisfecho de ser de Madrid y de poder sentir la ciudad como propia. Pero no pueden pretender que uno de Bilbao sienta como ellos; es casi imposible. Y, mirándolo desde su punto de vista, esto no les debería molestar; al revés, les viene bien porque así mantienen la exclusividad sobre algo que ellos consideran positivo: la propiedad sentimental sobre `su´ Madrid. Es como si alguien que tiene la suerte de tener un hijo muy guapo y muy listo pretendiera que todos sus amigos estuvieran constantemente reconociéndoselo; al padre le debería bastar con asumir y disfrutar de su afortunada paternidad, sin la necesidad de tener que compartirla con sus amigos.

La verdad es que a mí realmente me gusta Madrid. Me gusta su bullicio, su ambiente, su arquitectura (la de las zonas guais), sus bares y restaurantes. Me gusta su primavera, otoño e invierno, y cada vez soporto mejor su verano. Me gusta Madrid porque tradicionalmente ha acogido muy bien a los bilbaínos, como a los de otras procedencias porque es una ciudad abierta (esto la distingue en positivo). Me gusta Madrid porque aquí se puede hacer de todo y hay de todo. Y también me gustan los madrileños o, mejor dicho, el prototipo de madrileño: extrovertido, acogedor, afectivo y, también, educado (de esto hablaré más luego). Naturalmente, me gusta Madrid o estoy agradecido a Madrid porque en esta ciudad se ha desarrollado buena parte de mi trayectoria profesional (sobre todo la más intensa y gratificante) y de mi vida personal, y me ha ido bien.  Me gusta Madrid porque aquí he podido y puedo jugar asiduamente al tenis (que me priva) y al golf (que no me priva nada); porque aquí he podido jugar mi partidillo de fútbol todos los domingos (hasta hace pocos años); porque me ha permitido —y me permite cada día (y espero que por mucho tiempo)— disfrutar de la moto (el intensísimo trafico madrileño es la delicia de los moteros intrépidos de ciudad); porque me ha dado la oportunidad de entrar en contacto con otros vascos que residen aquí y presidir su asociación (que es todo un honor)… en fin, que me gusta Madrid casi tanto como a los propios madrileños.

Y también me gusta Madrid porque he percibido un cambio a mejor en la educación ciudadana o sentido cívico de los madrileños. Así como cuando, mediados los setenta, empecé a venir con cierta frecuencia a Madrid por cosas del trabajo noté o me pareció que los madrileños eran gente cabreada, irritada y poco considerada (lo del claxon en cuanto el semáforo se ponía en verde me resultaba insufrible) y que tenían un comportamiento chulesco y agresivo, al menos en comparación con la gente de Bilbao, ahora, tengo la sensación de que es al revés: en Madrid noto, en todos los ámbitos (en la calle, en los establecimientos, en los servicios, en las casas, etc.), que la gente se esfuerza en ser educada, respetuosa y considerada; desde luego, más que en Bilbao (sobre todo, en el tráfico), lo cual es de agradecer y resulta muy positivo para la convivencia en El Foro. He querido significar esto porque me parece muy importante. Obviamente, es una percepción muy personal y una generalización arriesgada, por lo que podría no ajustarse a la realidad, si bien debo decir que es fruto de una intensa observación (es algo que me ha interesado) en la que cuento a mi favor con el permanente contacto con ambas ciudades a lo largo de los últimos 35 años.

Y por todo lo que he dicho, deseo que a Madrid y a los madrileños les vayan bien las cosas; que consigan las olimpiadas del 2020; que tengan buenos gobernantes; que superen en todos los órdenes a Barcelona y a los barceloneses; que Madrid continúe siendo la ciudad abierta y acogedora… en fin que a Madrid-ciudad le vaya todo bien para goce y disfrute de los madrileños y de los que, no siéndolo, por aquí hemos recalado. Lo digo sinceramente, aunque sin apasionamiento.

Pero lo que no pueden pretender mis amigos de El Foro es que cante los goles de Ronaldo como ellos o como cualquier forofo madridista... ¡es que ni de coña! Espero que si leen esto me comprendan.

25 mar 2013

ESCRACHES. ADA COLAU

Hace unas semanas descubrí en el blog de mi amigo (de internet) Carlos Marenco (argentino) el sustantivo escrache y el verbo escrachar.  Era la primera vez que leía estas palabras; tampoco las había oído. Por el contexto del post deduje su significado y supuse que era un argentinismo. Luego consulté el diccionario de la RAE, donde vi que solo aparece el verbo, y con unas definiciones muy, digamos, imprecisas e inapropiadas para el sentido que en Argentina se le da a escrachar. (O sea, el diccionario de nuestros sesudos académicos, esta vez, como otras, anda un poco desactualizado).

El post de mi amigo Marenco, con el que me une, principalmente, el interés por nuestro idioma, hablaba de los escraches, que, por lo que decía, se estaban ¿haciendo?, ¿ejerciendo?, ¿realizando? (espero que Carlos, si lee esto, me aclare qué debo escribir) sobre algunos políticos argentinos. Al leerlo y descubrir las palabras, que me gustaron (como siempre me gustan las nuevas palabras), no dudé en escribir en el blog un comentario dejando constancia de mi descubrimiento; también le dije a Carlos que la palabra vendría muy bien para hablar de los casos de corrupción en España y -pensando en Bárcenas y en otros imputados- de las “delicadezas” que les dice la gente que los “arropa” cuando visitan las sedes judiciales.

Lo que no pensaba es que escrache se iba a imponer tan pronto por aquí como he podido comprobar a raíz de las visitas que miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) han hecho a los domicilios de algunos políticos, y de su repercusión en los medios de comunicación españoles. Desde el viernes pasado, la palabra escrache está de moda y todo dios la utiliza, sobre todo en la radio y en la tele; bienvenida sea. En cambio, no he oído que se utilice el verbo escrachar; supongo que también pronto se utilizará.

Pero, además de lo estrictamente lingüístico-semántico, quería aprovechar este post sobre los escraches para hablar de un personaje muy vinculado con esta práctica de presión y que desde hace algún tiempo está teniendo un protagonismo especial en la actualidad española: me refiero a Ada Colau, portavoz de la PAH. Esta joven mujer, barcelonesa, me tiene impresionado. Se ha hecho un hueco –mejor dicho, está teniendo un papel muy relevante- en todos los medios de comunicación por ser la cara visible de la plataforma que lidera, que viene luchando desde hace unos pocos años contra los desahucios que las entidades financieras practican contra sus deudores como consecuencia del impago de los préstamos hipotecarios, que han proliferado en el último año como consecuencia de la crisis económica que nos afecta.

En una lucha desigual (plantar cara a la banca no es nada fácil), la plataforma de Ada Colau ha conseguido no pocas victorias, alguna de ellas de extraordinaria importancia, como es el caso de haber forzado la admisión en el Congreso de una Iniciativa Legislativa Popular (ILV) para modificar la legislación hipotecaria actual, tras haber conseguido el apoyo de nada menos que ¡casi millón y medio de ciudadanos!; que no lo hace cualquiera.  Pero el logro más importante de la PAH ha sido que la mayor parte de la ciudadanía haya tomado conciencia del drama humano de los desahucios y, de forma expresa o tácita, apoye las reivindicaciones de la plataforma.  Y esto, en mi opinión, ha sido mérito personal de Ada Colau. Porque esta mujer es una gran comunicadora y, además, parece muy inteligente; por eso, con su sereno y firme discurso consigue transmitir credibilidad y honestidad. Así que creo que ha nacido una estrella; espero que se mantenga con luz propia en el firmamento de la política española.

No sé cómo acabará su guerra contra los desahucios; no lo tiene nada fácil. Pero sí estoy seguro de que, pase lo que pase, no habrá sido una lucha inútil. Como decía antes, ya ha conseguido ganar más de una batalla y seguro que conseguirá más. Los afectados por los desahucios le tendrán que agradecer su tarea.

Yo, como ciudadano normal, también se lo agradezco, pero le agradeceré más que, ya que se ha metido en estas cosas del servicio público (esperemos que sin intereses ocultos), dé un paso más y se haga un sitio en la política de España. Seguro que no le faltarán “ofertas”. En estos tiempos de gran descrédito de los políticos necesitamos caras nuevas que den confianza y transmitan honestidad; yo prometo votarla (salvo que se arrejunte con Aznar).

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NOTA POSTERIOR: En este preciso momento en el que escribo, unos minutos después de subir el post, estoy viendo en la tertulia nocturna de Intereconomía TV -en la que intervienen algunos de los personajes con mayor afinidad ideológica con la derecha española- que están poniendo a caldo a Ada Colau; obviamente, también han mencionado reiteradamente la palabra escraches. ¡Estás que te sales!, Ada.

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25-5-2015. OTRA NOTA POSTERIOR: En las elecciones de mayo 2015 a la alcaldía de Barcelona, Ada Colau encabezó la lista más votada. Con toda probabilidad, será la próxima alcaldesa de la Condal. Ha sido la mejor noticia del año. ZORIONAK!!!, Ada.
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29-12-2018. OTRA: Hoy, por la FUNDEU me he enterado que «escrache» fue considerada palabra del año en 2013.



23 mar 2013

IZQUIERDAS Y DERECHAS

Encuentro razonable que se sigan utilizando los términos derecha e izquierda (en singular o plural) como identificadores de los espacios político-ideológicos de los partidos políticos. Ambos resultan bastante expresivos porque, sin que acertemos a dar una definición clara e inequívoca de ellos, todos entendemos su significado. Pero, por otro lado, hay que reconocer que en España (no sé en otros países) ambos términos resultan muy duros, porque, al menos los que tenemos una edad, los relacionamos sin querer con los dos bandos de la guerra civil o la posguerra y, por tanto, además de rememorar tiempos que merecen ser olvidados, sugieren una palabra mucho más fuerte: enemigos. Las derechas han sido enemigas de las izquierdas y viceversa. 

Supongo que es por eso por lo que los partidos de una y otra, digamos, ideología han tratado en ocasiones de evitar definirse como de izquierdas o de derechas. Unas veces, los de derechas se autodenominan de «centro» (recordemos, sobre todo, a la UCD) o «conservadores», y los de izquierdas «progresistas». Pero son autocalificaciones que parece que no tienen mucho éxito. Lo de «centro» era y sigue siendo un camelo, y lo de conservadores no queda muy claro; tampoco la denominación de «progresistas» resulta muy eficaz, porque esta calificación sugiere la de «progre», que muchos la utilizan despectivamente, por lo que tampoco gusta demasiado. Así que me temo que izquierda y derecha van a seguir mucho tiempo como etiquetas que los partidos deben asumir, aunque espero que las connotaciones negativas a las que antes me he referido vayan desapareciendo con el tiempo. Tampoco estaría mal inventar otras denominaciones. 

Otra cosa es la utilización de izquierda y derecha para identificar el posicionamiento político de las personas o para clasificarlas o etiquetarlas ideológicamente. A mí no me parece bien esto, salvo que sean las propias personas las que se los autoapliquen; en tal caso allá ellas. Cada cual es libre de calificarse como le dé la real gana, si bien puede que los demás les vean o les cataloguen de otra manera en razón de sus actos u opiniones. A esto es a lo que voy en este escrito. 

No me parece bien que, por actos u opiniones ante una cuestión en concreto y en determinada circunstancia, se tilde a las personas de ser de izquierdas o de derechas. Pues no, porque el ser humano es complejo y sus actos y opiniones no son lineales, es decir, no siempre se ajustan a estereotipos o pautas rígidas de comportamiento, y no es extraño que una determinada persona, ante una situación concreta, actúe u opine de acuerdo con los parámetros ideológicos de la derecha, y ante otra situación diferente lo haga de acuerdo con los de la izquierda. Y eso no me parece censurable; es decir, me parece bien que las personas estén unas veces a favor de las posiciones que defienden los unos, y que esas mismas personas, en otras ocasiones estén con las de los otros. O sea, no me gusta que las personas sean siempre de derechas o sean siempre de izquierdas. Posiblemente, la clave de lo que digo esté en los matices semánticos que diferencian en castellano a estos dos verbos copulativos, ser y estar: el primero se relaciona con lo estructural o permanente y el segundo con lo coyuntural o circunstancial. Personalmente, en estas cosas de las que hablo (y también en otras), evito posicionarme utilizando el verbo ser; solo lo uso cuando hablo de Bilbao o del Athletic. 

Naturalmente, hay personas que siempre se alinean con los posicionamientos de la derecha o con los de la izquierda; en tal caso es obvio que a éstas es fácil etiquetarlas y es muy posible que asuman de buen grado la etiqueta: son de izquierdas o son de derechas. En otro plano, es como el caso de los descerebrados forofos del Madrid y del Barça que se extasían con las jugadas de Ronaldo y Messi, respectivamente, despreciando sistemáticamente lo que hace la estrella del otro equipo, aunque haya sido una virguería de quitarse el sombrero; desde luego, se sienten muy orgullosos de que les consideren madridistas, unos, y culés, los otros. 

Por tanto, lo que quiero decir con este rollo es que no está bien que, figuradamente y en términos políticos, se nos cuelgue el cartelito de derechoso o izquierdoso por posicionarnos de una determinada manera ante un hecho en concreto. No solo por las connotaciones de estos términos a las que ya me he referido al principio —que también—, sino, principalmente, porque todos tenemos que tener libertad para posicionarnos ante cada situación y en cada momento sin estar expuestos a que por ello los unos y los otros nos clasifiquen y nos etiqueten.

Aparte de todo esto, es evidente que muchos no tienen claro qué es eso de derechas e izquierdas. No es infrecuente que las personas se basen en determinados parámetros ideológicos para catalogar a los demás y, por otra parte, utilicen otros distintos para catalogarse a ellas mismos. O sea, es como si utilizaran distinta vara de medir cuando enjuician a los demás que cuando se enjuician a sí mismos. Y esto ocurre porque no se ha publicado, que yo sepa, un catálogo ideológico de bolsillo (o sea, de fácil consulta) para definir cada uno de los dos posicionamientos, de modo que todos podríamos tener claro si somos de derechas o de izquierdas, o a cuál de los dos se ajusta nuestro comportamiento u opinión ante las cuestiones, realidades y circunstancias de carácter socio-político más controvertidos.

Es decir, creo que todos tendríamos que tener siempre a mano algo parecido a lo que pongo a continuación:


Concepto
Para la DERECHA:
Para la IZQUIERDA:
 
Estado
Aparato institucional del que se sirven los políticos para ganarse la vida. En buena parte de su configuración, es
 
PRESCINDIBLE
Aparato institucional al servicio del desarrollo integral de todos los ciudadanos, especialmente de los más débiles o desprotegidos.
 
INDISPENSABLE
Gobierno
Órgano para la gestión del Estado, que debe basar su acción en facilitar la actividad empresarial y el desarrollo económico en el país.
 
LO HACE FATAL
Órgano para la gestión del Estado, que, por encima de todo, debe ocupare de los más desfavorecidos y del mantenimiento del Estado
 de bienestar
LO HACE FATAL
Justicia
Aparato corrector para preservar el cumplimiento de las obligaciones de los diferentes agentes sociales y económicos y de los propios ciudadanos.
NO FUNCIONA
Aparato de defensa de los derechos de los ciudadanos y de los agentes económicos y sociales.
 
 
ES UNA MIERDA
Parlamento
Escenario para los combates dialécticos directos entre los políticos
 
NO SIRVE PARA NADA
Lugar en el que los políticos que lo ocupan incumplen permanentemente las promesas electorales.
SIRVE PARA POCO
Impuestos
Carga económica que padecen los ciudadanos y los agentes económicos y productivos.
 
HAY QUE REDUCIRLOS
Mecanismo redistributivo del potencial económico de las empresas y ciudadanos, con el fin de atender a los gastos del Estado.
HAY QUE AUMENTARLOS PARA LOS RICOS
Administración pública
Entramado burocrático orientado a crear obligaciones a los agentes económicos y a los ciudadanos.
 
SOBRA LA MITAD, POR LO MENOS
Soporte operativo para el sostenimiento de las necesidades del Estado y, por tanto, de los ciudadanos.
HAY QUE REFORZARLA E INDEPENDIZARLA DE LOS GOBERNANTES
Sector empresarial público
Competencia empresarial desleal con el sector privado.
 
 
A PRIVATIZAR
Cobertura de las necesidades empresariales no rentables pero necesarias para los ciudadanos y desarrollo del Estado.
A PROTEGER
Funcionario público
Trabajador que tiene asegurado vitaliciamente el puesto de trabajo.
 
 
 
HAY QUE QUITARLES PRIVILEGIOS
Trabajador que se ocupa de que se atiendan los derechos de los ciudadanos y sectores económicos y que todos ellos cumplan con sus obligaciones administrativas y legales.
HAY QUE PROTEGERLOS
Empresa privada
Motor de la economía, cuyo fin principal es el beneficio económico para el empresario, de modo que este pueda retribuir a los trabajadores.
 
 
 
 
EL ESTADO LA DEBE PROTEGER
Motor de la economía que, además del fin económico, tiene como objeto principal crear condiciones apropiadas para el desarrollo digno e integral de los trabajadores y, también, la reversión de parte de sus beneficios a la sociedad de la que se sirve.
EL ESTADO DEBE HACER CUMPLIR ESTO
Empresario
Emprendedor al que la sociedad debe reconocer y agradecer que ponga su talento y capital para el desarrollo económico del Estado y, por tanto, de sus ciudadanos.
 
 
HAY QUE PROTEGERLO
Emprendedor que debe mostrar permanentemente agradecimiento por poder desarrollar su talento empresarial y obtener beneficios económicos, por lo que debe interiorizar que está en deuda permanente con la sociedad.
HAY QUE VIGILARLO
Beneficios empresariales
Compensación justa al talento y capital empleado
  
 
CUANTO MÁS, MEJOR
Compensación justa al talento y capital empleado, una vez deducido una parte importante en pago de la deuda social. 
DEBE SER RAZONABLE
Sindicatos
Engendro antisocial (por ser antieconómico) que solo pretende complicar o dificultar el desarrollo empresarial o de cualquier organización con trabajadores.
 
HABRÍA QUE SUPRIMIRLOS
Agrupaciones para la protección de los derechos de los trabajadores, a los que deben defender y apoyar cuando se ven agredidos por la voracidad y deshumanización empresarial.
SON IMPRESCINDIBLES
Trabajador
Individuo que debe mostrar agradecimiento a la empresa por disponer de un puesto de trabajo que le reporta un sueldo o salario para poder vivir.
 
DEBE ESTAR AGRADECIDO AL PATRÓN
Fuerza determinante en la empresa, en cuyos beneficios económicos debe participar vía salario o sueldo y que representa a la sociedad en el pago empresarial de la deuda social.
EL PATRÓN DEBE AGRADECER SU ESFUERZO
Salario/sueldo
Compensación económica discrecional, generalmente excesiva, de la empresa al trabajador
 
INJUSTO POR EXCESIVO
Compensación obligatoria de la empresa al trabajador que debe ajustarse a los beneficios empresariales.
 
INJUSTO POR INSUFICIENTE
Regulación laboral
Marco normativo que dificulta la agilidad que se precisa para el manejo de la fuerza de trabajo (trabajadores) en las empresas.
 
SOBRA
Protección legal a los trabajadores para garantizar que no haya discrecionalidad en la gestión empresarial respecto al manejo de la fuerza de trabajo.
IMPRESCINDIBLE
Religión
Freno moral necesario para evitar las desviaciones y malas inclinaciones de las personas. Canal de exculpación de nuestras faltas o pecados. Refugio para sobreponerse ante las penalidades de nuestra existencia.
 
 
NECESARIA
Imposición moral que restringe o imposibilita la necesaria libertad intelectual de cada individuo.
Anacrónico catálogo de creencias que impone un corsé intelectual a los creyentes. Artificialidad de lo sobrenatural. Método suasorio para el amansamiento y resignación colectiva.
SOBRA
Familia
Soporte básico y fundamental de los individuos, que, además, asegura la continuidad de nuestra especie.
ESTÁ BIEN
Soporte básico para la convivencia de los individuos, que, además, facilita la continuidad de nuestra especie.
ESTÁ BIEN
Aborto
Asesinato de un inocente
 
 
A PROHIBIR Y PENALIZAR
Acto de libertad de la mujer, dueña exclusiva de su cuerpo y, por tanto, del embrión o feto.
A DESPENALIZAR
Eutanasia
Acto de cobardía que va contra la ley de Dios.
A PROHIBIR Y PENALIZAR (al que lo intenta y falla, y a los que colaboren)
Facultad irrenunciable de cada persona para disponer de su propia vida.
A REGULAR (para evitar que se encubran asesinatos)
Ahora que lo he hecho he caído en la cuenta de que me identifico con casi todo lo que está a la derecha ¡Joooodeeeer! ¿A ver si voy a ser de izquierdas?